
Carolina Espinosa Pajaro, 40 años
Testimonio

Testimonio de una mujer de 40 años con cancer en tiroides que llega a consulta para tratar una recaida de dicho síntoma. Ella se resiste a darse quimio o terapias agresivas y es así como inicia este maravilloso viaje de sanación del cual fui parte. Además de tratar el sintoma con bases de las 5 Leyes Biológicas, fue necesario acompañar su tratamiento con estrategias de protocolos para trastornos hipocondríacos obsesivos en los que ella estaba ciclada.
Ambas herramientas nos permitieron un gran avance y desbloqueo en el cuerpo fisico, emocional y mental. También apliqué herramientas de Bioneuroemocion y revisamos su árbol genealógico e hizo consciencia de los patrones emocionales y de conducta que heredó y estaba repitiendo, programamos su cerebro por medio de Programación Neurolingüística PNL con creencias más positivas y funcionales y algunas sesiones de Hipnosis Ericksoniana para trabajar a niveles más profundos.
Gracias Caro, por tu valentía …
Me encontré en mi habitación de hospital con la entrada y salida de amigos y familiares, aún desorientada por la anestesia, empecé a recordar.
Meses atrás, había pasado por una serie de estudios y un diagnóstico de cáncer de tiroides, “nada grave”, dijo el oncólogo. Así empezó esta travesía maravillosa de crecimiento. Nunca entendí el significado de “es una guerrera” cuando alguien se atendía de un cáncer y hoy la entiendo menos. Te venden el lema de luchar contra algo o contra alguien desde que eres pequeño, ocupado en ello te distraes de lo más importante que es conocer los motivos de esa lucha.
Creo que la lucha contra uno mismo es batalla perdida, combatir contra una enfermedad es lo mismo, y lo único que nos deja es más angustia y sentido de pérdida… ¡claro! de todo tú ser. Yo no lo entendí hasta después de dos cirugías en el cuello y un periodo de “lucha”, quería acabar con el cáncer, salir airosa, que todos me tomaran en hombros como cuando ganas un partido de fútbol. La diferencia es que lo que estaba en juego era mi cuerpo y con él mi vida. Yo no entendía que mi cuerpo es = A MI VIDA ¡y sí que lo es! deben coexistir pero no lo sabía.
Después de una “enfermedad” con ese nombre, nada puede o debe quedar “a lo que sigue”. Aprendí que todo tiene un porque pero sobretodo un para qué. El cáncer no era la excepción para mi. Todo, absolutamente todo, tenía un sentido perfecto que fui descubriendo a mi ritmo. Una tercera llamada de atención fue la orquestadora pero esta vez no caí. Había pasado por imanes, chamanes, meditación, yoga, videos de sanación, ser vegana – no – vegetariana, mejor aún sólo dejar la carne roja, libros, mantras, entre otros muchos remedios. Éstos me prepararon para encontrar lo que tanto buscaba y lo que realmente me sanaría.
De lo aprendido hasta entonces decidí una cosa: vivir al 100 bajo mis propias reglas y recursos con valentía y aceptación; permitirle al cuerpo seguir su proceso de curación, descansar de doctores, no temer al futuro, atender mi parte espiritual, todo esto siempre consciente de que si me equivoco o desvío el camino lo pagare con mi vida pero vale la pena arriesgarse.
No me volví buda ni conferencista ni el “Paulo Coelho de México”. Tampoco deje de comer tacos al pastor (carne), ni gomitas con chile (azúcar), pero mi percepción de “lucha” en mi contra sí que cambio. No soy una guerrera es mi lema de todos los días, no estoy en lucha conmigo.
La cura existe y no está al 100% en manos de los médicos y soy mi propio “mejor ejemplo” de ello. Esta es la consecuencia de los cambios que realice en la percepción de mí y el entorno, así como de un trabajo de conciencia interna guiada por profesionales excepcionales que encontré en el camino. El rumbo que tome cada quien es su responsabilidad y no hay atajos, en el trayecto todo se acomoda casi mágicamente para que se logré el objetivo, sólo se requiere empezar.
Espero que mi experiencia abone de alguna manera en tu propio camino.
Carolina Espinosa Pajaro
(40 años)


